miércoles, 15 de agosto de 2012

Probemos los espíritus en las iglesias cristianas. (Rebecca Brown)

El siguiente post es una copia del capitulo 12 del libro titulado: Preparémonos para la Guerra, de Rebecca Brown.
Es nuestro deseo que se tome como información, no se pretende que crean a “ojos cerrados” lo que se expone en este post, deseamos que estén enterados de las astucias y argucias que utiliza el enemigo para confundir o embaucar a aquellos que no tienen un conocimiento de las cosas espirituales.
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Probemos los espíritus en las iglesias cristianas


“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo es venido en carne es de Dios: Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo es venido en carne, no es de Dios: y éste es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo”. 1a Juan 4:1-3

Terrible daño se ha hecho entre el pueblo de Dios por no prestar atención a este pasaje que nos dice que debemos probar los espíritus. La Palabra de Dios habla llanamente de que en estos postreros días que estamos viviendo, la obra de Satanás se hará principalmente por engaño y dentro de la iglesia cristiana.

“Empero el Espíritu dice manifiestamente que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios”. 1ª Timoteo 4:1

“Porque éstos son falsos profetas, obreros fraudulentos, transfigurándose en apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. Así que, no es mucho si también sus ministros se transfiguran como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”. 2a Corintios 11:13-15

Desafortunadamente, los cristianos somos demasiado crédulos. Creemos que cualquiera y cualquier cosa que parezca proceder del mundo espiritual o se presente de manera sobrenatural procede de Dios. Olvidamos totalmente la sobria advertencia que nos dan las Escrituras de que Satanás va a actuar en nuestro tiempo a través de falsas enseñanzas, falsos milagros, falsas palabras de sabiduría, falsas profecías, falsas manifestaciones de piedad. Ciegamente seguimos a cualquier líder por su carisma, y ciegamente aceptamos lo que diga. Damos por sentado que porque habla del Señor y actúa como siervo de Dios, es siervo de Dios. Muy pocas personas se detienen a evaluar lo que el pastor dice, o a escudriñar la Biblia por ellas mismas. Nunca prueban los espíritus. Cometen el terrible error de dar por sentado que cualquiera que usa la palabra “Señor” o “Cristo” o aun “Jesús” se está refiriendo al Dios y al Jesús de la Biblia. ¡Terrible error!

Vivimos en tiempos peligrosos. Siempre debemos hacer que cualquiera que dice servir a Dios nos diga claramente a qué Dios está sirviendo. Si no puede, sin ayuda alguna, decirnos que sirve al Jesús que es Dios todopoderoso y sólo Dios, nacido de una virgen, que anduvo en la tierra en carne sin pecado, que murió en la cruz por nuestros pecados, que se levantó de la tumba al tercer día y ahora está sentado a la diestra de Dios Padre, no está sirviendo al único y verdadero Dios.

El probar los espíritus en las iglesias cristianas es algo sobre lo que muy pocas personas quieren hablar. Pero es esto lo que debemos confrontar, especialmente por cuanto la Biblia nos dice tan claramente que Satanás va a estar actuando a través de falsas enseñanzas y espíritus seductores. Debemos entender que esos espíritus están presentes en todas las iglesias. Satanás va a tratar de introducir error en todas las iglesias cristianas, no importa su doctrina.

Deseo aclarar que no estoy tratando de criticar ningún sistema de doctrina o denominación. Sólo deseo hablar de varias prácticas comunes en una amplia gama de iglesias cristianas y señalar algunos peligros. Nunca podré señalar con suficiente énfasis que es necesario estudiar la Palabra de Dios y en oración analizar lo que se está enseñando en la iglesia. De manera vigilante debemos probar los espíritus y frecuentemente postramos ante Dios para pedirle que nos revele los engaños de Satanás. Permítame señalar que sólo hay una Biblia. Uno siempre halla temas de discrepancia en cualquier libro que lea, o en cualquiera iglesia a que vaya. Sólo hay un libro perfecto: la Biblia. Sin embargo, constantemente debemos estar alertas a cualquier doctrina o práctica que nos exponga a influencias demoníacas y nos aparte de la gloria de Jesucristo nuestro Señor.

Imposición de manos


La imposición de manos es práctica común en muchas iglesias cristianas. La base escritural de esta práctica la hallamos en muchos pasajes del Nuevo Testamento.

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración del enfermo sanará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho”. Stgo. 5:14-16

“Ananías entonces fue, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo”. Hechos 9:17

“Con todo eso se detuvieron allí mucho tiempo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, dando que señales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos”. Hechos 14:3

“Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de disentería: al cual Pablo entró, y después de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó”. Hechos 28:8

“Por tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno. Y esto haremos a la verdad, si Dios lo permitiere”. Hebreos 6:1,2

Sin embargo, hay un pasaje que se pasa por alto demasiadas veces:

“No impongas de ligero las manos a ninguno, ni comuniques en pecados ajenos: consérvate en limpieza”. 1 Timoteo 5:22

Estoy convencido que la práctica de imponer las manos es tan popular en nuestros días por la gratificación que recibe el ego de la persona que ministra de esa manera. El acto en sí inevitablemente lleva la atención hacia la persona que impone las manos. Por eso es que debemos ser vigilantes que no actuemos por el deseo de obtener gloria y atención para nosotros, sino para Dios. Por eso esta es una cuestión en la que Satanás trata de interferir frecuentemente; y con bastante éxito, debo añadir. En la Biblia, a los que imponían las manos se les describe como ancianos o líderes que eran probados siervos de Dios. Además, el pasaje de Timoteo citado instruye con detalle que debemos ser cuidadosos en cuanto a sobre quién imponemos las manos. Mucho mal puede producirse en cualquier dirección.

Permítame advertirle, lector, que tenga cuidado en cuanto a quién impone las manos sobre usted y sobre quién las impone usted. Si deja que se lo haga alguien que no conoce bien, se expone a transferencia de demonios. Esta es una táctica que Satanás usa particularmente en las iglesias carismáticas. Muchos hombres y mujeres que recorren el país como siervos de Dios, e imponen las manos sobre innumerables personas, en realidad son siervos de Satanás. ¡Es horroroso pensarlo! Recuerde, Satanás trata de imitar cualquier cosa que Dios hace, y Satanás y los demonios pueden hacer milagros.

“Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos”. Mateo 24:24

La imposición de manos es práctica común en los rituales ocultistas para efectuar transferencia de demonios. Permítame presentar un ejemplo de esto en una iglesia cristiana.

Lala (no es su verdadero nombre) tiene cerca de 40 años. Dieciséis años atrás era prostituta y drogadicta en Los Ángeles. Una noche alguien la detuvo en la calle, le regaló un tratado y le presentó el evangelio. Sintió tal convicción que regresó a su cuarto y se tiró de rodillas a orar y llorar. Se arrepintió de sus pecados y le pidió a Jesucristo que la perdonara y limpiara. Dice Lala que se pasó una hora tosiendo y echando la substancia más espantosa que jamás había visto en su vida. Sabía que estaba poseída de demonios y que el Señor estaba echando de ella los demonios. Dejó radicalmente la heroína sin que se le presentara ningún síntoma de desintoxicación adverso.

A la mañana siguiente fue y se compró una Biblia. Pasó los siguientes tres meses leyendo la Palabra de Dios. Consiguió un trabajo fijo por primera vez en su vida. A los cuatro meses andaba de nuevo por las calles. Pero esta vez estaba ganando alcahuetes y prostitutas para el Señor. ¡Su vida entera había cambiado! Su gozo era leer la Palabra de Dios, orar y trabajar para El. El Señor le hablaba a través del Espíritu Santo y la guiaba de día en día. Si había alguien de quien se pudiera decir que el poder del Espíritu Santo se manifestaba victoriosamente era en ella.

Como a los diez meses de su conversión, cuando andaba en busca de una iglesia, se encontró con una mujer que dijo ser cristiana. Le preguntó si había recibido “el bautismo del Espíritu Santo”. Lala no sabía a qué se refería, pero como quería todo cuanto el Señor le pudiera dar, le hizo caso a la mujer. La mujer la llevó a su casa, y le impuso las manos para que hablara en lenguas. Sus esfuerzos resultaron infructuosos, y se sintió con sentimiento de culpa cuando la señora le dijo que estaba contristando al Espíritu Santo. La acusó de no permitir que el Espíritu Santo hablara en lenguas a través de ella. Le dijo que la acompañara a la iglesia a la noche siguiente. Había un predicador especial en la ciudad, y le dijeron que después del culto el predicador iba a imponerle las manos y que iba a recibir el Espíritu Santo y a hablar en lenguas. Lala sabía por su intenso estudio de la Biblia que algo así había ocurrido en Samaria. Veamos lo que dice ese pasaje.

“Mas cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. El mismo Simón creyó también entonces, y bautizándose, se llegó a Felipe; y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacían, estaba atónito. Y los apóstoles que estaban en Jerusalén, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan: los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo; (Porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.) Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo”. Hechos 8:12-17

Sin embargo, note que este pasaje no dice específicamente que aquella gente habló en lenguas. Además, Lala no sabía nada de probar los espíritus, como dice 1 Juan 4:1-2.

Lala fue al culto aquella noche con gran expectación. Después del culto pasó al frente, se arrodilló y el predicador de la noche le impuso las manos y oró. Dice Lala que mientras oraba sintió como si una bola de fuego le hubiera pegado con tanta fuerza en el vientre que cayó de espaldas contra el piso. El fuego le llegó al pecho e inmediatamente empezó a hablar en lenguas. Todos se regocijaron, pues decían que había recibido el Espíritu Santo.

Sin embargo, en los siguientes años quedó demostrado que lo que Lala había recibido era un espíritu nada santo. Los problemas comenzaron casi inmediatamente. Continuamente tenía dolor de estómago y problemas intestinales que los médicos no podían ni diagnosticar ni curar. Empezó a hacérsele difícil escuchar la voz de Dios y leer la Biblia. Cuando nos conocimos, 16 años después de su conversión, era completamente incapaz de mantener la mente clara lo suficiente para leer la Biblia por más de un minuto o dos. La única manera que podía orar era en lenguas. Estaba muy enferma, desalentada y deprimida.

Me di cuenta que lo más probable era que tuviera un demonio de lenguas falsas. Le pregunté si podía hablar en lengua cada vez que quería. Me dijo que sí. Entonces le pedí que comenzara a hablar en lenguas y siguiera hablando en lenguas a pesar de lo que yo dijera.

Cuando comenzó dije: “Espíritu que hablas en lenguas a través de Lala, en el nombre de Jesucristo mi Salvador, te ordeno que me digas lo que piensas de Jesucristo y a qué Cristo sirves”.

Lala se horrorizó cuando de su boca comenzaron a brotar maldiciones. Se puso la mano en la boca para detener las palabras. El espíritu que hablaba en lenguas no había pasado la prueba. ¡Obviamente era un demonio! Lea había permitido que aquel hombre que no conocía le impusiera las manos, y luego había aceptado lo que sucedió sin poner a prueba a los espíritus. Usted me dirá: “¿Cómo es posible que un demonio de lenguas falsas entrara en Lala si ya ésta era cristiana? ¿No estaba protegida?”

La respuesta es “no”, porque Lala había desobedecido los mandamientos que Dios da en la Biblia. Se expuso a una persona que no conocía y aceptó lo que ésta le dio. Además, faltó a la Palabra de Dios al no poner a prueba el espíritu que había recibido para estar segura de que era el Espíritu Santo.

Para deshacerse del demonio le bastó pedirle perdón al Señor por no obedecer completamente Su Palabra. Entonces en voz alta ordenó en nombre de Jesucristo al demonio de las lenguas falsas que saliera de ella. Su estómago y sus intestinos quedaron curados inmediatamente. Volví a saber de ella seis meses después de que arrojara al demonio. Llena de gozo me dijo que ya podía leer la Biblia sin interferencias y que sus relaciones con el Señor eran más profundas que nunca. Podía orar libre y gozosamente.
¿Cuántas personas no habrán recibido demonios de lenguas y profecías falsas por dejar que les impusieran las manos personas que no son verdaderos siervos de Dios? ¿Cuántas no habrán aceptado sanidad demoníaca por el mismo error? El Señor ha luchado fuertemente conmigo y con Elaine en cuanto a esto. Jamás permitimos que nos impongan’ las manos a menos que recibamos del Señor la seguridad de que Él quiere que lo hagamos. Muchas veces por pena, porque la gente no se hiera, nos sentimos tentadas a dejar que nos impongan las manos y oren por nosotros. Un verdadero siervo de Dios no se sentirá insultado si uno le explica que no se siente guiado por el Señor a que nos imponga las manos. Los siervos falsos se enojarán mucho. La humildad es característica de un verdadero siervo del Señor. Vivimos en tiempos peligrosos. Mucho cuidado con las personas a quienes nos sometemos o sometemos a nuestros hijos. Hay muchos lobos disfrazados de corderos.

Señales y portentos

Cada día me preocupa más el enamoramiento que tienen los cristianos con los milagros. Un porcentaje bien alto de cristianos lo único que buscan son los milagros. De cierta forma se les ha metido la idea que deben navegar por la vida sin problemas, ordenándole a Dios milagro tras milagro para satisfacer todos sus deseos. Jesús habló específicamente de esa actitud estando en el mundo.

“La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Y dejándolos, se fue”. Mateo 16:4

La expresión “generación mala y adulterina” ciertamente describe el presente estado de nuestro mundo. Son demasiados los que buscan sólo alivio de sus problemas en vez de buscar la voluntad de Dios en cuanto a su vida. Tengamos cuidado de que nuestro deseo de que todo sea fácil y se alivien nuestros dolores o lo que sea no nos lleve a aceptar milagros de donde no convienen.

“Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán señales y prodigios, para engañar, si se pudiese hacer, aun a los escogidos. Mas vosotros mirad; os lo he dicho antes todo”. Marcos 13:22-23

Es muy cierto que tenemos un Dios milagroso. Sin embargo, muchos cristianos simplemente dan por sentado que todos los milagros son de Dios. Están cometiendo un error terrible. La Biblia es bien clara. Los demonios pueden sanar. Pueden producir falsas manifestaciones de todo lo que puede hacer el Espíritu Santo y hoy día están realizando portentosos milagros de este tipo.

De todos es sabido que los sacerdotes budistas, los brujos africanos, los curanderos amerindios, y muchos otros en muchas partes del mundo, pueden efectuar curas milagrosas. Ahora la Nueva Era, con su versión occidentalizada del hinduismo, está ofreciendo una sorprendente variedad de milagros demoníacos. Y la Iglesia Católica Romana no se queda atrás en los milagros. Aun las “estigmatizaciones”, milagros demoníacos que la Iglesia Católica ha aceptado a través de los años, están siendo aceptadas por algunas iglesias cristianas, especialmente dentro del Movimiento Carismático.

¿Cómo vamos a distinguir los milagros falsos de los verdaderos? A menudo la única manera es pedirle directamente al Señor que nos guíe. Pero hay ciertas cosas que podemos observar.

1.  ¿Son las sanidades efectuadas cuando la persona que supuestamente tiene el don lo determina? Dios sana sólo cuando Él lo determina, ¡no cuando nosotros lo determinamos!
2.  ¿Ocurren los milagros de tal manera que enfocan la atención sobre la persona a través de la cual se produjo? El Espíritu Santo sólo tiene una meta: glorificar a Jesucristo. Nunca hace nada para glorificar a un ser humano, y esto nos lleva a otro punto. ¿Se vale de su “vocación” la persona que realiza el milagro para ganar más dinero del que necesita? Si es así, no es un verdadero siervo de Dios.
3.  ¿Cuál es el resultado a largo plazo del milagro? ¿Se acerca más al Señor la persona, y lo demuestra con obediencia a los mandamientos de Dios y hambre de la Palabra de Dios? ¿O simplemente se regocija momentáneamente y luego sigue viviendo como siempre? Cada vez que en Hechos se registra un milagro, vemos que la persona se regocijaba y como resultado servía al Señor.

Muchos cristianos se exponen a los demonios por el deseo desmedido de ver milagros. Los pastores que enseñan señales y milagros caen en el error de enseñar que Dios siempre quiere hacer tales señales y caen en la trampa de tener que “obligar” a Dios a realizarlos en cada ocasión y lugar en que hablen sobre el tema. Dios tiene poder para sanar lo mismo en una forma callada y en privado que abiertamente ante el público con mucha atención concentrada en la persona que participa. ¡No caigamos nunca en la cuestión de los espectáculos “cristianos”!

He hallado un sinnúmero de personas cuya fe ha naufragado por culpa de falsos siervos de Dios que les dicen que no han recibido curación milagrosa por falta de fe, o porque seguramente hay pecado en sus vidas. Tristemente, el ejemplo de los tres “amigos” de Job es imitado por muchos en la iglesia cristiana hoy día. Los tres amigos de Job le dijeron que estaba pasando por aquellos problemas debido a algún pecado en su vida. Los muy tontos no sabían nada de lo que había sucedido en el cielo entre Satanás y el Señor antes de las tragedias. La Biblia es bien clara en cuanto a que Job no pecó para merecer aquellos problemas.

Es muy fácil para el ministro echarle la culpa a la persona que no recibe la curación milagrosa cuando ora por ella. Claro está, tal razonamiento hace que el “ministro” quede bien, y que la culpa caiga en la desdichada persona con el problema.

Muchas veces ocurren milagros, pero repito, tenemos siempre que estar poniéndolo todo a prueba. Jesús dijo:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad”. Mateo 7:21-23

Es bien claro que un milagro no necesariamente procede de Dios porque alguien diga que lo realiza en el nombre de Jesús. Tenemos que orar mucho y continuamente postramos ante el Señor en estas cuestiones. La mejor precaución la hallamos en el Padrenuestro: “Padre, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

Las lenguas


Probablemente es en esto en lo que Satanás ha tenido sus mayores triunfos en nuestra época. Los cristianos han cometido el terrible error de dar por sentado que TODAS las lenguas vienen de Dios. ¡Qué error! El ejemplo de Lala al principio de este capítulo lo demuestra muy bien. Se sabe muy bien que muchos ritos del ocultismo se hacen en lenguas. La gente que practica la meditación trascendental y muchas otras formas de meditaciones orientales hablan en lenguas.

Y  aun muchísimos cristianos, bajo presión de sus hermanos, simplemente se aprenden varias frases que repiten una y otra vez en diferentes combinaciones, y piensan que están hablando en lenguas.

“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen”. Hechos 2:4

“Empero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es. Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es. Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos. Empero a cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho. Porque a la verdad, a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu, a otro, fe por el mismo Espíritu, y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu; a otro, operaciones de milagros, y a otro, profecía, y a otro, discreción de espíritus, y a otro, géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como quiere”. Corintios 12:4-11

Esta es una de las porciones bíblicas que más se pasa por alto. El Espíritu Santo da sus dones según su voluntad, no como los humanos quieran. Decir que el Espíritu Santo siempre actúa de cierta forma al otorgar sus dones es un craso error. Yo, personalmente, no hallo prueba bíblica para la doctrina de que el Espíritu Santo siempre da a cada creyente el don de lenguas. Desafortunadamente, la mayoría de los cristianos que aceptan esta enseñanza tiende a ser un poco floja en la cuestión de probar los espíritus que hablan en lenguas.

“Si hablare alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por tumo; mas uno interprete. Y si no hubiere intérprete, calle en la iglesia, y hable a sí mismo y a Dios”. 1 Corintios 14:27,28

La desobediencia a este pasaje ha expuesto a muchas iglesias al influjo masivo de las fuerzas demoníacas. Los satanistas fácilmente hablan en lenguas directamente a través de los demonios. Echan maldiciones a la iglesia, al pastor y a la gente sin que nadie se dé cuenta de lo que hacen porque no hay interpretación ni prueba de espíritus. Los pastores no quieren controlar ni reprender las lenguas demoníacas porque no quieren arriesgarse a enojar a la congregación y perder su respaldo. He visto demonios de lenguas falsas interrumpir todo un culto con toda suerte de teatralidades y lágrimas. El pastor no hace nada por detenerlos, y nadie interpreta lo que el demonio está diciendo. Esta es una violación directa de la Palabra de Dios. ¿Cómo puede el Señor bendecirnos en nuestras desobediencias?

El Movimiento Carismático católico es un caso así. Nadie pone a prueba los demonios que hablan a través de esa gente. Muchos cristianos se han apresurado a aceptar a estas personas con los brazos abiertos, y hasta a traer curas que enseñen en sus iglesias. Pero ¿qué dice la Biblia al respecto?

“No os juntéis en yugo con los infieles: porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿o qué parte el fiel con el infiel”. Corintios 6:14-15

En el capítulo 11 demostramos claramente por medio de los documentos de la Iglesia Católica que ellos no adoran al Jesús de la Biblia. Entonces, ¿por qué tantos cristianos abrazan como hermanos en Cristo a personas que practican activamente la idolatría? Repito, ¡los demonios pueden hablar en lenguas!
“Sepulcro abierto es su garganta; con sus lenguas tratan engañosamente: veneno de áspides está debajo de sus labios; cuya boca está llena de maledicencia y de amargura”. Romanos 3:13,14

El hecho de que los católicos hablen en lenguas no demuestra que están llenos del Espíritu Santo. Muchas de esas pobres almas dan por sentado que porque pueden hablan en lenguas, son salvas. ¿Cómo puede el Espíritu Santo operar y manifestarse en un sistema idolátrico? Los católicos carismáticos que de veras comienzan a leer y estudiar la Biblia pronto se dan cuenta que tienen que apartarse de la Iglesia Católica idólatra si de veras van a servir al verdadero Jesús de la Biblia.

El Espíritu Santo opera de manera poderosa, y otorga sus dones como Él quiere a su pueblo. Pero Satanás se mueve como nunca antes, y trata de engañar y destruir el mayor número de personas en el poco tiempo que le queda. Tenemos que estar alertas en todo tiempo y probar siempre los espíritus.

Si has recibido el don de lenguas mediante la imposición de manos y ahora te preguntas si de veras es de Dios o no, puedes resolver el problema con una simple oración como ésta: “Padre, deseo servirte en pureza y verdad. Si las lenguas que he recibido proceden de veras del Espíritu Santo, te doy las gracias; pero si no, las rechazo y renuncio a ellas en el nombre de Jesucristo mi Señor y te pido que te las lleves. Te lo pido y agradezco en el nombre de Cristo”.

Profecía y palabras de sabiduría


¡Cuánto daño ha hecho Satanás en esto, directamente a través de sus propios siervos y a través de cristianos que insensatamente se exponen a su poder!

Demasiados cristianos piensan que tienen que poner la mente en blanco para que el Espíritu Santo pueda hablar a través de ellos o “controlarlos”. ¿Creemos, por acaso, que el Espíritu Santo es tan débil que no puede imponerse a nuestra mente activa para hablarnos? La Biblia enseña bien claramente que debemos cooperar activamente con el Espíritu Santo. Cada vez que ponemos la mente en blanco, lo más probable es que el espíritu que nos hable no sea el Espíritu Santo. Muchas de las llamadas profecía de personas que dejan la mente en blanco en realidad son profecías de demonios.

Jamás debemos aceptar una palabra de sabiduría o profecía sin buscar confirmación del Señor en cuanto a su verdadera procedencia ni sin escudriñar las Escrituras para ver si se conforma a la Palabra de Dios.

“Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen”. 1 Corintios 14:29

Este pasaje señala que a los profetas hay que “juzgarlos” o probarlos. Hay varias claves para distinguir las palabras demoníacas de las proféticas.

  1. Jamás el Espíritu Santo glorifica a un humano. Ni nunca culpa a un cristiano por pecados ya confesados y perdonados. Los demonios frecuentemente hacen las dos cosas.
  2. Los demonios frecuentemente tratan de obtener credibilidad mencionando algunos incidentes del pasado que nadie en el salón conocía. Los demonios saben todo lo que ha sucedido en nuestras vidas excepto nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón. Tienen además casi 6,000 años de práctica en tratos con seres humanos. Pueden adivinar bastante bien lo que pasa por la mente de la persona en determinada circunstancia. Recuerde, el Espíritu Santo nunca se anda exhibiendo. Siempre hace que la atención se concentre en Cristo. Un truco muy común de los demonios es hacer un recuento de incidentes y sentimientos en la vida de la persona. Eso es lo que los clarividentes y médiums hacen.
  3. El Espíritu Santo siempre le da tiempo a uno de comprobar las directrices que nos da. Los demonios lo incitan a uno a actuar pronto antes de que tenga tiempo de confrontar sus directrices con la Palabra de Dios.
Tenemos que tener la precaución de buscar la confirmación del Señor y verificarlo todo con la Biblia ante de aceptar cualquier profecía o palabra de sabiduría que afirme ser del Señor.

Nuestro maravilloso Dios quiere hablarnos in­dividualmente. Tenemos un solo sacerdote: Jesucristo. Eso de andar buscando “un mensaje de Dios” a través de otra persona evidencia la pobreza de nuestra relación con el Señor. Tenemos que desarrollar una relación con el Señor que nos permita escuchar su voz directamente. Dios es el único en el que podemos confiar. Vamos a metemos en serios problemas si confiamos que otros seres humanos nos digan lo que Dios quiere. Eso es desarrollar un sacerdocio que es abominación a los ojos de Dios.

“Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. 1 Timoteo 2:5

“Derribada en el Espíritu”


El que una persona sea “derribada en el Espíritu” es común en muchas iglesias carismáticas. La persona pasa al frente y es ungida con aceite o alguien le impone las manos en oración. Durante la oración la persona pierde el conocimiento, total o parcialmente, hasta el punto de caer al suelo. La enseñanza es que tal persona quedó “bajo el poder del Espíritu Santo a tal extremo que perdió la conciencia de su alrededor o de su cuerpo físico”. Yo considero esto una práctica muy peligrosa por las siguientes razones:

Primero, que no he hallado un pasaje bíblico que nos diga que el Espíritu Santo nos deja sin conocimiento. Veo pasajes que nos dicen que debemos controlar nuestra mente (2 Corintios 10:5), estar alertas y vigilantes (1 Pedro 5:8). Si uno acepta el caer en un estado de inconsciencia provóquelo quien lo provoque sin primero probar los espíritus, uno se está exponiendo a la penetración demoníaca.

Perder el conocimiento es algo muy común en los ritos ocultistas y de las religiones orientales. Esta práctica puede ser muy peligrosa especialmente para quienes han salido del ocultismo. Larry (no es su verdadero nombre) es un caso típico.

Tiene 29 años y estuvo en el satanismo desde los 15. Llegó a gran sacerdote a los 21 años y viajó por los Estados Unidos “resolviendo problemas” de La Hermandad. Recientemente aceptó a Jesucristo como su Señor y Salvador y se rebeló contra Satanás. Su lucha por liberarse fue intensa porque estaba poseído por muchos y poderosos demonios. Sin embargo, perseveró y por fin quedó totalmente liberado.

De repente, dos semanas más tarde, los demonios habían regresado. Hablé extensamente con él tratando de encontrar alguna puerta pero no podíamos hallar ninguna. Una semana más tarde le entraron todavía más demonios y se puso grave. Finalmente hallé la solución a través de un amigo que asiste a la misma iglesia. Los dos últimos domingos Larry había pasado al frente para orar y había perdido inmediatamente el conocimiento. Supe más tarde que la gente de la iglesia estaba muy impresionada con “la experiencia con el Espíritu Santo” de Larry porque estuvo inconsciente casi 30 minutos. Esa era la puerta. Larry había aceptado el perder el conocimiento dando por sentado que se trataba del Espíritu Santo por cuanto se hallaba en una iglesia cristiana.

Déjeme aclarar enseguida que conozco personalmente al pastor y siento tranquilidad en cuanto a que se trata de un verdadero siervo de Dios. Sin embargo, no pone a prueba a los espíritus como es su deber. Y sé también que hay por lo menos dos satanistas infiltrados en esa iglesia. ¿Qué va a impedirles que lancen demonios para que la gente que pasa al frente a orar pierda el conocimiento? En esa iglesia, tristemente, nada. Una combinación de desconocimiento y renuencia a probar los espíritus expone abiertamente a la iglesia a la obra del mal.

Larry fue liberado totalmente otra vez. Como un mes después pasó de nuevo al frente a orar, pero esta vez, oró en voz baja cuando el pastor estaba orando y ordenó a cualquier espíritu demoníaco presente que se sujetara en el nombre de Jesucristo. No ha vuelto a aceptar la pérdida de conocimiento y ha permanecido libre de demonios.

Tenemos siempre la responsabilidad ante Dios de permanecer en control de nuestra voluntad y nuestra mente. Debemos cooperar activamente con el Espíritu Santo y con el mismo vigor resistir al diablo. jEs una guerra de verdad! En ningún momento podemos darnos el lujo de permanecer pasivos o bajar la guardia. Nuestro enemigo es poderoso, increíblemente inteligente y diestro engañador.

Profesión de fe


Esta es una práctica muy común en la mayoría de las iglesias, especialmente en las ultraconservadoras. En esta práctica, la gente que desea hacerse miembro de la iglesia pasa al frente y repite una “profesión de fe”. Cualquier satanista puede repetir una profesión de fe.

Yo considero muy peligrosa esta práctica por dos motivos. Primero, como dije antes, cualquier satanista puede repetir o leer una profesión de fe. Segundo, cualquier inconverso puede hacer lo mismo. Si una persona no puede, sin ninguna ayuda, decir claramente por qué piensa que es salvo, probablemente no entiende lo suficientemente bien el concepto para ser salvo. Jesús dijo que del que se avergüence de Él ante los hombres Él se avergonzaría ante el Padre. El que desea hacerse miembro de una iglesia debe poder expresar claramente lo que cree, en sus propias palabras, ante la congregación. Si no puede hacer algo tan minúsculo ante los demás cristianos, ¿cómo podrá enfrentarse a nuestro enemigo o testificar al mundo perdido?

“Sed templados, y velad; porque vuestro adversario, el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devore”. 1 Pedro 5:8

Sigamos en oración y humildad el buen consejo de Pedro.

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