lunes, 10 de octubre de 2011

Testimonio de una FE "Ciega"

Hoy quiero hablarle de esa fe ciega que nos manda a tener El Señor. Para testimonio, voy a relatarle lo que me sucedió hace casi 15 años atras.

Yo estaba atareada comprandole una cama grande con un gavetero a mi hija mayor como regalo en su 1er. cumpleaños. Fui con mi pequeña hija a una tienda y compré la que quería. Al llegar a mi casa y bajar todo era muy pesado para mi porque pesaba en total 150 libras. Yo amarré las cajas una a una con una cuerda resistente y fui subiendo cada caja por las escaleras hasta llegar al cuarto de mi bebé. Armé la cama, el gavetero y cuando terminé sentí un dolor bien fuerte en la espalda como el que da cuando uno va a abortar naturalmente. Yo tenía retraso de 2 semanas de mi menstruación pero no creia estar embarazada. Bajé las escaleras con mi bebé en brazos y decidí recostarme en el sofá con mi hija y prendí el televisor. Estaban dando un programa donde mostraban niños que habían nacido enfermos con sindrome down, otros con malformaciones, y otros muertos, debido a caidas, drogas, alcohol, etc.

En ese momento mi corazón comenzó a latir fuertemente porque pensé…”¡Ay Dios mío: si es que yo estoy embarazada y he malogrado el bebé por la fuerza que hice! Al otro día fui enseguida a hacerme la prueba de embarazo en el laboratorio y si estaba embarazada. Mi angustia fue mayor porque pensaba que le había hecho daño a la criatura (y sin saberlo).

Ese mismo día me fui a la iglesia y fui la primera en llegar con mi bebé de casi un año. Me puse de pie adorando a Dios y siento una voz que me dice: “Mujer… ¿porque dudas, acaso no soy tu Dios?” Miré para todos lados y no había nadie a mí alrededor. Volví a escuchar la misma voz diciéndome lo mismo y caí de rodillas llorando. En ese momento aprendí a creerle a Dios. Al otro día busqué en ginecólogo para que me atendiera y me mandó a hacer unos exámenes. 
El resultado era que mi hija venía con síndrome down en 45%. El médico me dijo que lo abortara y yo le dije: Yo no se en que Dios usted ha creído, pero yo creo en un Dios que me dijo que no dudara y yo no voy a dudar.

Además, esos niños son especiales y Dios los da a padres especiales. El médico me dijo: tú eres alto riesgo y yo no lo dejé terminar y le dije: YO LE CREO A DIOS. Continuó mi embarazo y un mes más tarde me dan síntomas de aborto. Me llevan a una sala de emergencia de un hospital. Me atiende otro médico y todos los análisis indicaban que mi bebé estaba muerta en mi vientre. El medico quería hacerme un raspe para eliminar el supuesto bebé muerto pero yo le dije al médico…yo creo en un Dios que me dijo que no dudara y yo no voy a dudar. Así que usted me va a mandar a buscar a mi ginecólogo y me van a hacer un sonograma antes para rectificar que mi bebé está muerto (como usted dice) pero yo le creo a Dios y yo siento que mi bebé vive dentro de mí. Pasaron las horas y llegó mi ginecólogo y me dijo: mamá, ya no hay nada que hacer, vamos a hacer un raspe. Yo enseguida le dije…háganme un sonograma y luego hablamos…

Al comenzar el medico a hacer el sonograma, sintió como un corrientazo que le hizo tirar el instrumento con el cual hacía el sonograma y se retira como a 10 pies de distancia junto con el otro médico y uno al otro se dicen…”nos va a demandar, nos va a demandar”. Yo alcancé a oírlos y les dije: yo no los voy a demandar, pero de ustedes se encarga Dios y desde hoy finalizan sus servicios para conmigo.
El médico me dijo que yo no podía hacer eso y me amenazó que no iba a conseguir otro ginecólogo que me atendiera. Yo le dije: Yo le creo a Dios. A los 2 días conseguí un medico cristiano que comenzó a atenderme.


Al mes ya yo presentaba contracciones prematuras y a los 6 meses de embarazo me tienen que hospitalizar con 4 centímetros de dilatación. Estuve 4 semanas en el hospital, me pusieron 10 inyecciones para madurarle los pulmones a mi bebé. Mi hija nació a las 30 semanas de gestación (7 meses), la gloria es para Dios, completamente sana y con casi 6 libras de peso.

Le hicieron análisis y todo salió perfectamente bien y al otro día salí del hospital con mi hija en brazos. Al mes, mi hija pesaba 13 libras y media a Dios sea la gloria y la honra. Hoy día mi hija tiene 14 años. Una niña preciosa Dios me la bendiga y le sirve a Dios.


Yo aprendí a creerle a Dios no importando lo que dijeran los demás.

Espero que este humilde testimonio haya ministrado a su vida.

Yo le creo a Dios. No es tan solo creer en Dios, sino es Creerle a El que va a obrar de manera poderosa en nuestra vida.

Dios le bendiga abundantemente.

Maritza

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